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EL DESGARRADOR MUNDO DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO O EL ALBA ENTRE LA PENUMBRA Por José Alain Zegarra Sun

Publicado: hace 5 horas


                   EL DESGARRADOR MUNDO DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO

                                        O EL ALBA ENTRE LA PENUMBRA

                                              Por José Alain Zegarra Sun


La poesía de Willy Gómez Migliaro destaca entre sus coetáneos dentro de lo que el académico Luis Fernando Chueca denomina “la consagración de lo diverso” para referirse a la generación del 90. Su arquitectura poética destaca por sus versos desgarrados e intrínsecamente marcados por el dolor metafísico y humano, con vocablos extraídos de la fauna marina (ballenas, cangrejos, gaviotas, delfines, lobos de mar, merluzas, bacaladillas, anchovetas, tiburones, sardinas, cañadillas, ostras, pulpos, mejillones, peces espada, berberechos, almejas, lenguados, jureles, lapas, besugos, anchoas, congrios, palometas, pejerreyes, pintadillas, bonitos, caballas, bueyes de mar, langostas, choros, rayas o un martín pescador). Pero también de lo pintoresco de la geografía costeña y de nuestras locales islas guaneras.

       El autor diseña su andamiaje lírico al construir un sugestivo bestiario marino. Además, de resumir la cotidianidad de la vida en el mar y de presentar una detallada descripción de la topografía (arrecifes, corales, atolones) y de la climatología existentes, nombrando conceptos de la evolución científica con solvencia de investigador, entre otras características.

      Nacido en la caótica ciudad de Lima, de “cielo color panza de burro”, en 1968, desde muy joven Gómez Migliaro dio luces y muestras de su talento en obras tan sugerentes como Nada como los campos. Lima, Hipocampo Editores (2003), Nuevas batallas. Lima, Arteidea Grupo Editorial (2013), Construcción civil. Lima, Paracaídas Editores (2013), Lírico puro. Lima, Hipocampo Editores (2017) y Manantiales. Lima, Editorial Ítaca (2021).

     El leitmotiv de la obra aquí reseñada se circunscribe a los acontecimientos que marcaron la agenda política entre el 18 y 19 de junio de 1986 cuando se amotinaron militantes de la organización terrorista “Sendero Luminoso” en los penales de “San Pedro” (Lurigancho) y en “El Frontón”, centro penitenciario este último en el que se sitúa la trama del presente poemario.

    Señala el crítico Iiterario César Toro Montalvo en su monumental obra: “Historia de la Literatura Peruana” (2024). Tomo XVII, Poesía 2. Siglos XX-XXI (1900-2020), en la página 289 que nuestro vate: “se nos revela como un poeta que se impulsa a seguir sus pesadillas líricas, con un lenguaje directo, siguiendo a Kafka, Cortázar o Borges. Su acento es hondamente visceral y lírico”.

    A diferencia de la novela de título similar escrita por Julio Garrido Malaver, concebido como una serie de estampas, en donde el narrador recuerda su paso por el islote carcelario como preso político, en el presente poemario de título homónimo, nuestro autor reseñado destila sus versos quejumbrosos y etéreos. El Frontón (2025). Lima, Grupo Editorial Arteidea Perú ,80 pp., está estructurado a modo de la superposición de imágenes y de planos discursivos que se entremezclan con una pausada técnica, delineada por el encabalgamiento entre sus párrafos y una sólida arquitectura verbal, constituyendo un reto para el ávido lector, entendido en la búsqueda de metáforas, antítesis, símiles, anáforas o sinestesias literarias.

     Desde el epígrafe inicial “Funesto el mar de eternos elementos” el poeta delinea un tributo a sus referentes literarios como es el caso de Juan Ojeda y su poesía conversacional y metafísica, de quien es un fiel tributario, iniciando su imaginario viaje literario.

Pero también en los siguientes versos:

“AL ABRIRSE EL MAR envuelve

Olas frente a la costa

Otros cuerpos

nos representan

“Vuelta a la otra margen”

Todavía se oye el mar “. (p.21)

      Nuestro autor proyecta su admiración y rinde homenaje a la célebre crestomatía literaria recopilada por Mirko (hipocorístico de Miroslav) Lauer y Abelardo Oquendo, reivindicando a poetas vanguardistas peruanos como César Moro, Martín Adán (seudónimo de Ramón Rafael de la Fuente Benavides), Carlos Oquendo de Amat, Emilio Adolfo. Westphalen, Jorge Eduardo Eielson y Leopoldo Chariarse, quienes a su vez a través de su discurso poético han dejado una huella indeleble en el ejercicio literario de Willy Gómez Migliaro.

En la página 28, por otra parte, el vate limeño nos indica:

“Cuanta carne después

Un cementerio marino tergiversa nuestra esperanza

Lo de celebrar refrenda mirada de un dolor ganado

Fuga uno sin ninguna idea de ir a morir.”

Lo expuesto es un claro homenaje y otra referencia cultural de Willy Gómez al admirado Paul Valéry, poeta purista del lenguaje.

 

Mientras que en la página 58 nuestro bardo nos sugiere:

“Atrapa el cuerpo que se va. Atrapa el cuerpo

De vida perpetua y las visitas que hicieron ellos. Atrapa

el circulo de agua de otro cuerpo que lloramos.”


     Un singular tributo al desaparecido lírida chiclayano Juan Ramírez Ruiz en su poesía callejera, conversacional y discursiva, tan propia de los años 70, y que encuentra en Gómez Migliaro a un continuador empedernido.

    Por otra parte, nuestro autor rinde sentido respeto a ese gran poeta latino como lo es Publio Ovidio Nasón en su famoso “Arte de soñar”, extenso poema elegíaco dividido en tres libros, a través de Mariano Melgar Valdivieso, quien en 1833, con el sello de la Imprenta del Gobierno, publicó su traducción de Remedios de amor del bardo Ovidio, a la que denominó como el Arte de olvidar.

Y lo indica puntualmente en los siguientes versos de la página 61:

“En la llamada el arte de olvidar

La primera de los derribados

En la isla

Luego un desierto.”

Finalmente, en la página 63 el aedo resignifica:

“El lenguado parte otras espinas del lenguado

Cuando sale un cocinero

Espinas o cadáveres o el retorno a la creatura.”

Sincero tributo al recordado rapsoda Pablo Guevara y a su poesía discursiva. A veces irónico, a veces iconoclasta y rebelde; pero también nos hace recordar al destacado poeta José Watanabe en su inolvidable texto “El lenguado”.

“Soy

lo gris contra lo gris. Mi vida

depende de copiar incansablemente

el color de la arena,

pero ese truco sutil

que me permite comer y burlar enemigos

me ha deformado. He perdido la simetría

de los animales bellos, mis ojos

y mis narices

han virado hacia un mismo lado del rostro. Soy

un pequeño monstruo invisible

tendido siempre sobre el lecho del mar.

Las breves anchovetas que pasan a mi lado

creen que las devora

una agitación de arena

y los grandes depredadores me rozan sin percibir

mi miedo. El miedo circulará siempre en mi cuerpo

como otra sangre. Mi cuerpo no es mucho. Soy

una palada de órganos enterrados en la arena

y los bordes imperceptibles de mi carne

no están muy lejos.

A veces sueño que me expando

y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande

que los más grandes. Yo soy entonces

toda la arena, todo el vasto fondo marino.”

Del libro Cosas del cuerpo (1999)


      El autor, con destreza técnica y con herramientas propias del oficio adquirido a través de todos estos años, nos reta a una lectura a modo de collage con rupturas semánticas y estructurales al vallejiano estilo de “Trilce”.

Celebro esta nueva obra de Gómez Migliaro y me aúno a las merecidas reseñas que no hacen más que corroborar el prestigio de una voz que se consolida en la tradición poética peruana, sorprendiéndonos en cada nuevo libro. No en vano y al decir de Octavio Paz: “El hombre es el olmo que da siempre peras increíbles». Willy Gómez Migliaro es una evidente confirmación de aquello.


Lima, 15 de enero de 2026.


Escrito por

Willy Gómez Migliaro

Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y escritura creativa, asesor literario y corrector de estilo.


Publicado en

Poesía

Poesía en lengua española