Poemas de Jorge Orlando Correa
no fui a la guerra
pero aprendí un huso horario
la letra de un himno
a decir por favor y gracias
frente a tipos que esta noche
enterrarían puños en mi rostro
antes de besar a sus esposas
no sé disparar un arma
pero me despiertan los estruendos
palabras que no puedo dirigir
a hombres con el miedo mutilado
y las manos tan limpias
que no quiero saludar
van con la apariencia
de haber sido rehabilitados
contra la memoria
preguntan cómo estás
porque ellos creen estar bien
y mi respuesta
son hazañas que no hice
en patrias de las que hui
no sé activar la granada
enterrada en mi pecho
esta última década
en que adelgazo
cambio de domicilio
vuelvo a subir algunas tallas
aprendo a cocinar mariscos
pierdo la cartera
consigo un nuevo empleo
dejo la bebida
regreso a la droga
una y otra vez
entre cigarro y cigarro
en espera
de que la granada explote
para por fin
incrustarme al mundo
ser esquirlas
enterrado
hasta el alma de las cosas
no tengo medallas
ni condecoraciones
por matar
al bando enemigo
pero sí momentos
en que me creo capaz
de olvidarme del mundo
perderme en algún sitio
dejar de existir
borracho por los muelles
el tiempo suficiente
para ser olvidado
no sabría cómo ejecutar
una maniobra de escape
si el enemigo vence las defensas
y entra al cuartel
mientras dibujo
nubes y claros
sobre un mapa
que indica la ruta
para volver a casa
no diría me rindo
porque ya lo hice
al sostener los colores
antes del primer boceto
no supe liderar al escuadrón
de los hombres que he sido
todo el tiempo confundí
norte con sur
viento por voces
estrellas y recuerdos
hasta llegar a la puerta
de la base enemiga
brazos
en copas de árboles
pulmones bajo tierra
huesos en las nubes
después de ser avasallados
la búsqueda de nuestras partes
es la misión que hoy ejecuta
cada uno por su cuenta
lo que sí hice fue huir
tan rápido como pude
sin rebasar a nadie
con una pistola
que mantendré lejos
de todos estos niños
que tropiezan a mi espalda
con un pelotón
de pensamientos intrusos
contra los que a diario
me bato a muerte
y un arsenal
de balas que jamás disparé
órdenes que no desobedecí
un misil que no acabó con el pasado
FUIMOS ACTUALES
era la edad para creer
que algo importante escapaba
de la vida si al final de la tormenta
desbocados no invadíamos
calles en busca de la bendición
bajo cada chorro de cada casa
mientras los adultos hacían el inventario
de semáforos heridos bardas sin cura
y árboles que nunca más volverían a crecer
CUANDO LOS ADULTOS DEJAN DE PARECER GIGANTES
te miras al espejo
y lo que encuentras
es un estuche casi vacío
de no ser por aquel lápiz
con el que años atrás
aprendiste a escribir
los días de la semana
números tu nombre
la palabra hogar
y otros ruidos que hoy
apenas escuchas
VOLVER A CASA
a jorge teillier
no hay letreros
ni sobrevivientes
que indiquen el rumbo
mis huellas fueron borradas
por esta lluvia
que no ha dejado de caer
desde hace treinta años
solo en las noches
queda un rastro
i n t e r m i t e n t e
constelación
luciérnagas
que no pude enfrascar
Jorge Orlando Correa (Quintana Roo, México, 1992). Autor del libro de cuentos Ya no hay fechas importantes (Pinos Alados Ediciones, 2020). Textos suyos aparecen en medios como Punto de partida, Luvina, Grafógrafxs, entre otros. Estudia la licenciatura de lengua y literaturas hispánicas en la Universidad Veracruzana.