consume cannabis

fotografía: patricio fuentes .

Poemas de Enrique Winter

Publicado: 2021-02-21




ANTE LA MAREA DE ARRIBA

este es el ruido en que ruedan las piedras

ripio mojado percutiendo el agua

o instrumentos de viento como voz

tocados sutiles por miles







ESE QUE EN CUCLILLAS ESCUCHA A OTRO

más pequeño que él y juega apenas

con la arena y los visos ariscados

la nariz solar el viento colocho

enchuscadas las manos zapatillas

cara sorpresa o risa no se ve

ese soy no esta ruma de papeles

que me encorvan no los voluntariados








EL TREN Y EL BUS PARECEN FALOS PARECE UN FALO ESTE AVIÓN

pero ninguno entra al mar         al mar no se entra así            como bala

ni se distingue adónde termina para que empiece el cielo

de la noche a la mañana luego de confesar al oído una adoración

imposible si se atiende a que la esposa volvió del viaje temprano

y con las pilas cargadas para jugársela


del mar no se puede cortar un trozo y la noche sigue adentro

del saxofón perdido       cuando alguien era bueno en algo decían

que era un balazo afuera se oían y ya no eran tan malos dichos

así de golpe como se encuentra a la adorada de los ojos sin cejas

y se la imagina bajo copos de nieve o flotando entre galaxias punks

siempre de casualidad y a oscuras durante el baile en el que todos

se mueven por fuera de sí mismos y ella pinta sus labios


los ojos discurriendo como peces ángel cuando miran fijo

o mojados a vista y paciencia de ojos ajenos peces ángel tintinean

la noche como el auto que ha quedado en pana y sin embargo

se mueve


cómo tener hambre entonces de día cuando los colores de la fruta

y de la cáscara sus matices se velan entre los pliegues del rollo foto

gráfico o abdominal cuál el melón y cuál la barriga

                                                                                          dónde termina el

mantel y empieza la mesa tomando vino luego café y concho de vino

mezclando ambos colores en el lienzo que es un brazo bronceado

por ejemplo pero la suma de esos sorbos da el gris de los soldaditos

de plomo con los que jugábamos cuando éramos un balazo y el gris

tiene un límite

                          jurar que la plata del peaje iba para quien lo cobraba


por la tarde un trozo de torta       el manjar parece pegar los bizcochos

desde arriba hacia abajo como fragüe entre baldosas u órdenes

militares religiosas políticas y por qué no familiares        cuesta ver

las hojas redondas apilándose una con otra las lunas aplastadas

en manjar y esparcidas de este a oeste un helado que son dos


cortes y el volumen que sale en forma de ve es una nueva invitación

a solo los desesperados que parten cuando llegan       no los que están

los que son desesperados y a quienes les gusta la plata que no es lo

mismo pero es igual y si esto fuera poco el cielo de la torta

                                                                                                            lavado

ante el espejo donde descubrir que escondía una dulzura mayor

a una conversación de ojos marrones como el manjar en los de esa

adoración imposible que recuerda los gráficos de torta       el entero

y la parte mientras comparte otra casualmente

servida el lunes con dos tés para devolver el libro y la libreta

olvidados en su cartera durante aquel trasnoche feliz

                                                                                               caen risas de la

boca y tuercas si es una tuerca confiamos que un día la máquina









ADENTRO DE LA CÁMARA DE FOTOS

los camiones

                         y transeúntes cruzan

con los pies y las ruedas

                                           para arriba

van de la izquierda rumbo a

la derecha


mientras el ruido escapa en

                                                  el sentido

contrario y lo advertimos

                                             porque estamos

adentro de la cámara de fotos

curvando las ventanas y en el muro

un automóvil parte luminarias

en las cuatro

                        porciones de los panes

franceses marraquetas

                                          o bolillos


observamos

                      el suelo donde el techo

luego hacia afuera y los colores sobran

si no los almacenan

                                     los registros


que imitan

                  al planeta tierra cuando

gira acumula cosas

                                   que no quiere

del universo como polvo cósmico

o algo así


no deseo

                 que me conozca dicen

deseo que conozca y

                                      reconozca

la foto que tomé de mis abuelos

al nacer sus primeros

              pasos palas

con arena

                  de playa y su conquista


cuando la nieve cae sobre el pasto

forma los ojos de mi padre foto

nada para invención de la memoria


nada se pierde en los registros salvo

la misma pérdida         que rellenaban

falsos recuerdos te conté la vez

que estábamos adentro

                                           de la cámara

de fotos cacha que hasta

                                              los camiones

y transeúntes iban con las ruedas

y los pies para arriba

                                     desde un lado

y el ruido se escapaba en

                                             el sentido

pésame de los álbumes de fotos

de visitar panteones

                                     no depósitos

atiborrados de tan digitales

como las huellas porque

                                           sin el tiempo

para abrir la carpeta

                                     de las fotos

en jotapegé para qué tomarlas


cuando la relación con nuestros muertos

sí que se perfecciona

                                        ya no solo

nos sonríen

                       oímos cómo mueven

algo que nos aturde o aturdió

dándonos la ventaja

                                    de la última

palabra de la foto y del video

que acaban de subir y que mañana

no estará allí ni acá el

                                        comentario

al pie









NARIZ


             Abre la caja y la cree vacía

             sin saber que al abrir la llena

             con su olor.

                                   La caja se vacía

           si no la abre ella, la guardada.


No hay palabras para el olfato

(no hay áspero, suave         rojo, negro

ruidoso, silente        no hay ácido, dulce)


solo aproximaciones, ofertas

(presenta aromas frescos e intensos

a cerezas negras, cassis, caramelo, notas de café…

canela… madera… redondo, con taninos maduros)


y la memoria

(a manzana su piel, pintura fresca

fritura, sábanas limpias o sucias

que estirará al salir de este supermercado).


Los productos

no le hablan (inodoros).

La corbata lacia le miran a las diez de la noche,

los ojos que servían para mirar en lontananza,

turnios ahora con la letra chica.


              Empezó a reducir su vida en cajas

              y no eran muchas.


Los productos del supermercado

indagan sus decisiones. De un directorio que ni imagina.


Olor y nariz una sola cosa

un solo color nariz y brebaje.









ESTE CASSETTE TOCA SU VIDA


Luego de cinco órdenes de arresto

mi mamá invita a mi papá a la casa,

se pone linda, le cocina rico.

Con tres borgoñas y solos

mi papá me confiesa lo que eso indica: que lo ha hecho bien,

que las piernas que abre se mantienen abiertas.

Lo dice porque le conté del viernes:

cinco años sin verla y me tomó la mano.

Este cassette toca su vida

vida que rozo apenas

si con el dedo rebobino.

Mi papá y yo seguimos solos.










QUEDARSE EN CASA


El balido de los corderos, de los Carabineros

bajo un cielo color lengua de quien amas al volver del trabajo,

la cordillera prudente como tonada, como óleo suave

del comandante en el comedor de la casa donde almuerza el viajero.

Los Carabineros, pinos que resguardan la blancura de la nieve,

la felicidad que encontramos en el solo balido.

A los que hoy condenan sus palos

de hace treinta y cuatro años, informo:

Ya entonces golpeaba este camarada a su mujer, duro y parejo,

y no cesó al mandarla a la Unidad de Cuidados Intensivos el 78,

ni al alcoholismo el año 80, ni con su depresión actual.

No lo medró el escape sucesivo de sus hijos el 81, el 84 y el 86.

Menos iba a cambiar bajo el arco iris de la democracia:

está el marco y falta la foto

la ventana abierta sin la dueña de casa.

Algunas fueron violadas cuando salieron a la calle,

más lo son quedándose adentro, donde no balan los corderos.









UN PLATO


Cuando uno pasa la temporada sin relaciones sexuales

todas las que tuvo antes, varias de novela

escurren como restos de comida al fregar los platos.

Y ese plato limpio nada dice de los comensales ni de lo cenado.

Nada de su capacidad de contener una sopa o una carne nueva.











CON LA LENGUA LOS OJOS LE RESPONDEN ESTO QUE AÚN NO TIENE


dejará de tenerlo


una casa rodante pintada por los pájaros

pinceles de la huida

trina y se eleva


los ojos hacia arriba y única su distancia no palpan como los demás sentidos

y dejará también marcas marrones en el manto sangre semen sudor o tierra

arrastrados en orden alfabético junto al cuerpo tumbado

los oídos le huelen esto que aún no tiene lo miran con las manos

saborean su rostro bosquejado por años en la tela

el rostro pesa más si se archiva en colores

y hasta el agua por uso opaca el vidrio

se mezcla con la sangre semen sudor o tierra y el color del agua es lo marrón

el brillo de los ojos moja sus tres colores previos

y cuál es la derrota monogamia

cuando reconstruir es más caro que construir la pieza nueva en el medio 

de la loma

hay un tren y en la tela craquelada los cuervos en milicia

llegan día siguiente al cuerpo descansan de un horario

problema no es el hambre problema es la intemperie

y necio mismo eres necio y tendido en apachetas caucho un petirrojo

un inmigrante que perdió todo menos su acento y no gustaba

del de sus compatriotas tocaba el sol de oído

ladraba barbas inventó a los bárbaros

antes de descubrirlos tras cortinas tejidas

lanan el otro lado por los hoyos y este lo inundan de siluetas raras es bello 

si no sirve

la hediondez nutre nuestra compostera no el aroma a naranjas y limones

y que su lengua vea lo que sus ojos dicen

esa paz del paseo la quemadura en él

ausente y marrón todo sigue igual y qué esperabas oro

no es plata no es abre las ventanitas

las noticias la suma de los días las hojas abonando huertas









SIN CARIDAD NI AUNQUE LA ENTIENDA

como amor y transforme sus deseos

por lo que no posee al fin en cuidados por lo que sí


diera vuelta la lámina del álbum de un palmetazo

el naipe desde el borde el caballo por la torre

dos tres por mí y por todos estos juegos

artificiales


sin fe

sin esperanza busca a alguien

como sus héroes no tienen oficina

ni les falta el caballo que se los llevaría a casa

tras la penúltima salud del brindis


decía busco a alguien que amanse a este caballo

por galoparlo a pelo y no por darle hierba

alguien que en las vitrinas mire si aún lo siguen

sudado como el del bandido


de tanto huir se encontrará con quienes huyen











Enrique Winter (Chile, 1982) es autor de los poemarios Atar las naves, Rascacielos, Guía de despacho y Lengua de señas, de la novela Las bolsas de basura y del álbum Agua en polvo, publicados en once países y cuatro idiomas. Traductor de libros de Dickinson, Chesterton, Larkin, Howe y Bernstein, ha recibido los premios Víctor Jara, Nacional de Poesía y Cuento Joven, Nacional Pablo de Rokha y Goodmorning Menagerie, entre otros, y las residencias de narrativa de la Sylt Foundation en Alemania y de la Universidad de los Andes en Colombia.


Escrito por

Willy Gómez Migliaro

Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y escritura creativa, asesor literario y corrector de estilo.


Publicado en

Poesía

Poesía en lengua española