sin ciencia no hay futuro

Poemas de Draupadí De Mora

Publicado: 2020-10-18



                                                               De Lo merecemos todo

                                               Ciudad de México, Mantra Edixiones, 2017





antes de que naciera ya habían fracasado varias revoluciones

desaparecido decenas de pueblos

corrido millares de cerrojos

se habían saltado cientos de bardas


en televisión a colores

pasaban las ruinas de los cines

y autos a fuel injection

            Senna en la séptima vuelta de San Marino


los viejos socialistas eran más viejos cada día

el mundo comenzaba a desaparecer otra vez

se inventaron los diarios

las oficinas, los trajes de poliéster

el viaje a la luna

las compresas desechables guerras

                                                        invasiones

                                                               furúnculos


antes de que naciera

se habían firmado cientos de tratados y acuerdos democráticos

llevado a cabo referendos contubernios

plebiscitos       golpes de estado       asedios

se habían fotografiado todas las regiones de la tierra

y las fuentes de los ríos aparecían en national geographic


ya había muerto todo por lo que habríamos de morir


(kodak, polaroid, agfa)


                                                        aun así nacimos


en nuestras fauces que gritaban volver

dejaron un grano de arena

una gota de sangre

un traje de burócrata en lunes

y un casco de soldados enanos

para nunca volver

sobre nuestros pasos


***


paisaje devastado


en la vieja esquina

donde nunca te esperé

ahora hay un anuncio luminoso

que me tiende la mano dulcemente

hay también una alambrada

un túnel discreto

una muchacha bonita que se come las uñas


te me has perdido en la niebla

de muchos días de sol sin mar


corto prosa como quien corta fruta

para enviarte allá lejos

mi silencio


una cápsula en el espacio

dijeron que estuve ladrando hasta el final

pero desde afuera ellos no oían nada


mi silencio

una cápsula espacial no tripulada


¿puedes ver el anuncio luminoso?

no tenemos edad para estar devastadas

ni para mirar ciertos paisajes por primera vez

seguramente dirías que eres un barco

que nunca pisarás tierra

y yo te imagino triunfante

                                               como una quilla

                              que hiende el mar


***


lo merecemos todo


el diente y la uña y el hongo olvidado

el halo del sol más allá de nuestra felicidad

pero secándonos las camisas pegadas al cuerpo

mojadas con la sal merecida

del sudor merecido

de la carrera a través de la fuente danzarina


perder pie en la bastilla

y no comprender wyoming ni el far far west

y mereceríamos el corredor de la muerte

o la misma muerte alcanzándonos en la estrada malamente vacía


vivir en pelotas

y morir en el salvador

y no morir jamás

y no haber nacido

y escribir acerca de las constelaciones

para que no falten en los pseudopoemas

de lo merecido malos poetas que también

of course

somos


merecemos el brillo diminuto del ardid del manco de jicacal

y la mismísima muerte que del brazo se lo llevó

la vendetta del mar

y las pulgas trepadoras de su perro anciano

merecemos revolcarnos en celo

beber nuestra sangre de vampiros enanos

y ser el último pervertido que llore / como niño

en la oscuridad de un cine


         el celibato eterno

y la sodomía de los antiguos rastros

la saliva espumosa del borracho que somos en las pulquerías

el pan ázimo

y la rinoplastia

la circuncisión

la ablación

pasar sin dejar de pasar

alcanzar el desgarro del zombi

y el vuelo negro del murciélago que mata con su grito

                                                               el silencio de la fruta


morir

como dicen que andan los de saltillo

encobijados

que nos ladren los perros y se nos hunda el paladar

bajo un mar de lodo

y una vida de polvo y pelos

creciendo tiernamente en el refrigerador

merecemos


el gobierno que no tenemos

y el que tenemos

como una muerte violenta

lo merecemos.

la soledad hirsuta

contemplarnos al borde de la esquina

y el desierto de mirar los ojos sorprendidos de las

operadas por un doctor mengele del centro de la ciudad de méxico

creador de cuerpos inimaginables

para las fantasías de sus machos amamantados de solvente y sol

siempre pegados a la ubre de caña que los abrasa


merecemos de la esfinge

la nariz derruida de tanto esnifar coca

ojos abiertos bogando más allá de sus órbitas

orejas que miran con sorpresa interminable


ser ancianos

y un día dejarlo todo

todo lo merecido xxx

como quien abre la mano alrededor de la soga

en un postrero

e inútil

gesto de generosidad


***


¿por qué no puedo tener el alma gorda

para desde ahí mirar el canto de las cosas?

los bigotes de todos los hombres

tan pequeñitos

parecerían caquillas de mosca en filamento

sus cartas sus poemas su aliento

todo lo miraría desde mi alma gorda

y lanzaría una tremenda risa

un pedo sonoro que me hiciera olvidar

por una vez

por una puta vez

que no tengo el alma gorda

sino hambrienta


***


nietos del polvo


tenemos los abuelos polvosos de cuando

los camiones las cotas los caminos de tierra

de cuando puentes de ciudades que no he visto vomitaban soldados

y en habitaciones color lynch

jovencísimos abuelos creían

que la vida era un don

y al frente de todo la llevaban como una nariz heroica

no para detener balas

sino para enterrarlas de golpe

balas enredadas

entre los pocos pelos que les cruzaban el pecho

granadas sostenidas con ambas manos

manos donde brotaban ramos de callos

callos que al final se metieron una de esas balas

en la sien











                                                                    Fragmentos de Arde 

                                                                               (inédito)





así es

en esta casa mecida por el fuego

recuerdan los dormidos

amontonados unos contra otros

niños con los zapatos puestos

hechas nudo las manos

ahorcados desmembrados

o con un tercer ojo de plomo

rimbauds polifemos

ciegos niñas muertos

chiquillas con la falda sobre la barriga

zapatitos de tacón bajo

mochilas        uñas recién pintadas

señoras de tenis y pantaloncillos cortos

salvadoreños con atuendo de viaje

chamarras, gorras, calcetines

gordos, flacas, chicos, altos

no sueltan la amarra de la tierra

vienen lentamente

hacia nosotros tienden los brazos

y son hongo, fruta y pasto nuestros

que los devoramos


***  


mis pisadas sobre el musgo

suenan a pólvora mojada

las repeticiones pop y las enumeraciones postpunk

saben a anuncio de benetton

los poemas son manuales de objetos perdidos


en esta casta oficina

tantos rostros empapelan las paredes

que no hay sitio para más ausencia


a lo lejos retumban los cuetes de san judas

y los reguetones de sus devotos nos adiestran

en la separación de hombres y mujeres

los ritmos acéfalos

el trabajo por horas

el sexo artrópodo

pero nadie nos instruye acerca del hundimiento

nadie      abre fuego


***


el relámpago      su sombra

la sombra su relámpago

aquí no hay dialéctica

hombre mujer

vida muerte

sino una continuación

una nada

que arde


***


                                                                                   O Bäume Lebens, o wann winterlich?

                                                                                                                    Reiner Maria Rilke


es posible que jamás seamos invernales

como los apancles

que bajo nuestros pies no crezca más la hierba

es posible, pues

que sigamos siendo lo que somos

copitos de caca cayendo dulcemente

a lo largo de la noche


es posible, repite mi voz perdida

que en la nariz del siglo dejemos de existir

o existamos, peor aún


oh, hermanos copos, empapelaremos el suelo

cuando por fin toquemos tierra

y otros copos vengan a oscurecernos el sol

y a darnos una suave lección de olvido


***


entraremos en una cáscara

un largo silencio o algo por el estilo.

nada saldrá ni habrá de volver a las cavernas

ni en el humo de los autos leeremos el futuro.

sombras de pájaros sin pájaros

volarán demasiado alto

de nuestros recuerdos quedará solo estática

la señal de los cuerpos al colisionar.

la estela de un huevo frito

que crepitó en el vacío











Draupadí de Mora (Ciudad de México, 1984). Ha publicado El jardín de los violadores amables (Santiago, G0 Ediciones, 2016) y Lo merecemos todo (Ciudad de México, Mantra Edixxxiones, 2017). En 2020 le fue concedida la Beca Montserrat-Roig/UNESCO para residencias de escritura en Barcelona. A la par de su trabajo poético, se desempeña como traductora de portugués y desde 2016 es co-editora de la revista cartonera PUF! en colaboración con Martín Cinzano.


Escrito por

Willy Gómez Migliaro

Willy Gómez Migliaro (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y escritura creativa, asesor literario y corrector de estilo.


Publicado en

Poesía

Poesía en lengua española