sin ciencia no hay futuro

FOTOGRAFÍA: Caligari Escobar Garcia

Poemas de Thiago Ponce de Moraes

Trad. del portugués al español: Luis Aguilar.

Publicado: 2020-07-13


                                                                   


ALIENACIÓN


Yace aquí bajo

el sueño de

ningún retorno.


Yace aquí. Hojas

a lo lejos y a lo largo

sueñas

simples números, trazos, cosas

simples.


Tienes poca luz, tienes

alguna;


             Mientras

nadas —iris verdes—

     juras.







EXPLICACIÓN


Amor...

Desisto.







AL ORIGEN


Usted, dijiste como si nada:

            —íntima figura del

divino, desista de la forma

de esta lengua pasajera.


Cuando el silencio vuelva,

reacio, también haya tal vez,

más allá del agua purísima que

la tierra inunda, algo o

alguien que el origen funde.







ÍGNEO


Desde lo alto del día por donde alguna luz se difunde,

sombras de mayo retumban frente a la tarde.


El cerezo atrae con sus flores —

trémulo y vacilante sobre cantos que el solsticio embaraza.


Embaraza cierta oblicuidad sonora

Ceres en la simiente. Ceres que haces crecer con palabras.


Dices paisajes cinabrio; partes de la tarde.

Y,

ebria de sueño, fundas tu nombre.







CALIGRAFÍA


No imaginas lenguaje alguno —

y la mañana rompe como una herida en tus labios.


Tu boca se abre, apenas una palabra sangra

mientras que pasa el día.


Sépalo: en casa del olvido ahondas.

Hojas en el piso y sombras del follaje de los árboles

se extienden por donde camino. La noche

no precisa de estre—


llas. Tus hojas surcan la arena,

una palabra aún tiene

luz:

nada está perdido.







RADIO


El día por el que Leteo cruza es este poema. El blanco

duerme en cada rayo del amanecer.

La muerte, que sólo cesa, no más, vastos sentidos.


Sea: breve ni la vida, o solamente

si tarda un poco, tarde.

Rayas.


Todo tiene sentido y hay

conclusión para el mundo, mas sin razón tu memoria fluye

en lo oscuro y se te escapa.


Todo es vasto y hace sentido o

no: tu cuerpo entero desde entonces contorsiona: hace, torso, sentido.


Perenne el río, el lastre, los trazos colosales del sol en el ocaso, duermes.


Solemne, claro, claras, por tus márgenes intransitables

piedras, lápidas: la misma y otra imagen.








PARALELA MALLARMÉ


Entre la Aurora y la Alborada una línea azul, fina y pálida, traza —

nace bajo el cielo, por tanto—

un círculo que existe, es en su centro, —como del poema un lago, un velo—

yace como lo que la vida tiene de profuso y simultáneo.


Quieres despertar como un soplo, de golpe,

o levantarte de la hierba como reverbera un verbo,

pues en un esbozo de espacios para delinear tus contornos

exhibes en el rostro lo que algún poema concibe.


Ni el viento que te abraza, te expande o te revela,

ni tus espaldas, estos mapas para acervos de nostalgia,

te heredan sin leyes ni fronteras.


Una línea azul, fina y pálida traza un círculo:

Y en su centro te elude —y te aprieta y deletrea sin leerte—

entre el Ansia y la Angustia de tus páginas en blanco.








SUS HORAS


Sin motivo, diosas,

en el gran espacio vacío —

Artemisa, Atenas, Hestia—,

en el gran barullo del mundo,

álamos, años,

liras de cada cielo en que soplan sus cantos,

llamas, ríos de su infancia, metáforas sin calidad.


Después, esta opresión por la soledad del lenguaje.

Sin diosas ni colores, en horas enrarecidas sueñas,

anocheces como quien ama todo aquello que ama

y de tu ser nunca consciente arrancas,

hacia fuera del reino antiguo de tus matices,

murallas de antaño que no reconoces,

memorias, versos, cuchillas.









COMO LAS NUBES TU RELÁMPAGO


Hay en tu rostro inerte

algo de jeroglífico (de

indescifrable) que a cualquier

instante basta.


Hay en tu rostro algo

que también pasea por tus

manos —hay una renuncia

trágica que no alude a nada.


Y como quien sabe de palabras

se limita a sonreír,

dejas de tu rostro Algo

en las memorias estériles de aquel

verano en que escribías, proponiendo

tus características por horas:

Prefiero ver

que decir.








TODAVÍA


La eternidad.                Las palabras sin sombra,

los nombres duermen balbuceando la pronunciación en tu boca.


Tus cabellos y tu entregados al devaneo y sueltos

como hojas de un árbol cayendo en el olvido.


En la raíz del día, abajo, en el éter de la nostalgia,

en los muros silenciosos de la ciudad en que sueñas


              —interrumpida.









ALHEAMENTO


Aqui jaz sob

Sono

Retorno algum.


Aqui jaz. Folhas

Ao longo e ao largo

Sonhas

Simples números, traços, coisas

Simples.


Tens pouca luz, tens

alguma;


               Entanto

Nadas - íris verdes -

     Juras.










EXPLICAÇÃO


Amor...

Desisto.






À ORIGEM


A ti disseste enquanto nada:

– Íntima figura do

Divino, desiste da forma

Desta extinguível Língua.


Quando o silêncio volte,

Relutante, também haja, talvez,

Além da água puríssima que

A terra inunda, algo, ou

Alguém, que a origem funde.









ÍGNEO


Do alto deste dia por onde alguma luz se difunde,

Sombras de maio ecoam perante a tarde.


A cerejeira acena com suas flores –

Trêmula e vacilante sobre cânticos que o solstício embaraça.


Embaraça certa obliquidade sonora

Ceres na semente. Ceres que fazes crescer com palavras.


Dizes paisagens cinabre; partes da tarde.

E,

Ébria de sono, fundas teu Nome.









CALIGRAFIA


Não imaginas linguagem alguma –

E a manhã rompe como uma ferida em teus lábios.


Tua boca se abre, apenas uma palavra sangra

Enquanto passa o dia.


Sépala: na casa do esquecimento afundas.

Folhas no chão e sombras da folhagem das árvores

Por onde o caminho vaza. A noite

Não precisa de estre–


Las. Riscam a areia tuas folhas,

Uma palavra ainda tem

Luz:

Nada está perdido.









RATIO


O dia por que Letes passa é este poema. O branco

Dorme em cada raio do amanhecer.

A morte, que só cessa, nenhum senão, vastos sentidos.


Sê: breve nem a vida, ou somente,

Tão logo tarda, tarde.

Raias.


Tudo faz sentido e há

Na conclusão do mundo, mas sem razão tua memória flui

No escuro e te escapa.


Tudo é vasto e faz sentido ou

Não: teu corpo inteiro a desde então se contorcer: face, torso, sentido.


Perene o rio, o lastro, segue, ou traços colossais do sol no ocaso, dormes.

Solenes, claro, claras, por tuas margens impercorríveis

Pedras, lápides: a mesma e outra imagem.









PARALELA MALLARMÉ


Entre a Aurora e a Alvorada uma linha de azul fina e pálida traça –

Nasce sob o céu, no entanto –

Um círculo que existe e em seu centro – como do poema um lago, um véu –

Jazes qual o que na vida há de profuso e simultâneo.


Queres despertar como um sopro, de uma vez,

Ou da relva levantar como o verbo reverbera,

Pois num esboço de espaços a delinear teus contornos

Exibes no rosto o que poema algum concebe.


Nem o vento que te abraça te expande ou te revela,

Nem tuas costas, estes mapas para acervos de saudades,

Não te legam sem fronteiras e sem leis.


Uma linha de azul fina e pálida traça um círculo:

E em seu centro te elide – e te estreita e te enleia sem te ler –

Entre o Anseio e a Angústia de tuas páginas em branco.









AS HORAS, TUAS


Sem causa, deusas,

No grande espaço de não haver nada –

Ártemis, Atená, Héstia –,

No grande barulho do mundo,

Álamos, anos,

Liras de cada céu em que sopras teus cantos,

Chamas, rios de tua infância, metáforas sem qualidades.


Depois, estás cingida, opressa pela solidão da linguagem.

Sem deusas, cores, em horas rarefeitas sonhas,

Anoiteces como quem ama tudo aquilo que ama

E de teu ser nunca consciente arrancas,

Para além do reino antigo de tuas nuanças,

Muralhas de um dia que nunca sabes,

Memórias, versos, lâminas.









COMO DAS NUVENS O TEU RAIO


Há em teu rosto inerte

Algo de hieroglífico (de

Indecifrável) que por todo

Instante basta.


Há em teu rosto algo

Que também passeia pelas

Tuas mãos – há uma renúncia

Trágica que não alude a nada.


E como quem sabe das palavras

Mas limita-se a sorrir,

Deixas de teu rosto Algo

E as memórias ermas daquele


Verão em que escrevias, propondo,

Pois, tuas feições por horas:

Desejo mais ver

Do que dizer.









AINDA


A eternidade.                   As palavras sem sombra,

Os nomes dormem balbuciando a pronúncia em tua boca.


Teus cabelos e tu entregues ao devaneio e soltos

Como folhas de uma árvore caindo em esquecimento.


Na raiz do dia, sob, no éter da saudade,

Nos muros a calar a cidade em que sonhas


– interrompida.










Thiago Ponce de Moraes (1986–) es poeta y traductor. Es autor de Imp. (Caetés, 2006), De gestos lassos ou nenhuns (Lumme Editor, 2010) y Dobres sobre a luz (Lumme Editor, 2016, finalista del Premio Jabuti), además de los libros de ensayo Remos e Versões (Multifocus, 2012), Específica experiencia da leitura de Ricardo Reis e Paul Celan (NEA, 2014) y Nó de ar (NEA, 2018). Posue doctorado en Literatura Comparada de la Universidad Federal Fluminense, en Río de Janeiro, con estudio sobre la obra de Paul Celan; y es profesor del Instituto Federal de Río de Janeiro. Ha participado en diversos festivales en Europa y en América Latina, entre ellos Struga Poetry Evenings (Macedonia, 2016), Festival of World Literature (Croacia, 2018) y Festival Internacional de Poesía José María Heredia – FIP TOLUCA (México, 2018).


Escrito por

Willy Gómez Migliaro

WILLY GÓMEZ MIGLIARO (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y corrector de estilo


Publicado en

Poesía

Poesía en lengua española