sin ciencia no hay futuro

Poemas de Giovanni Collazos

Publicado: 2020-06-14





                                                         De: Contra la niebla (2013)




Luz de sombra


He visto a la luz de la sombra hundirse como espada en mi cerebro y voy hacia la 

noche, en la intemperie se está a salvo. El recuerdo se hace motor, entonces 

el silencio es vital: masticar catalepsia de mil años, agazaparme y cubrirme, gotear

 en el tiempo, ser rumor que se desploma, síntesis de avernos colgantes. Venerarte

 con el reflejo de una luz filosa, momificarte en un espejo y descomponer 

la voracidad de esta postrimería. Este raigambre me hace médium vigoroso. 

Mis tonalidades se atrincheran en tu resonancia. La verdad nunca acierta con el 

gusano que se adentra en la aurícula, ni atisba la mueca funámbula de mi alma. 

Me hallo contemplando, solidario con mi agitación, abandonado y sin réplica.

 






Contra la niebla


He puesto la mirada en el silencio eco para reanudarme

en la sombra vulva sin artificios he puesto el cuerpo


he detectado virulentos molares en los restos del fracaso

hormigas discontinuas en su canibalismo

fracturas que exclaman un poco de indecencia


me he puesto el pulso para reconocerme

recogiendo los pedazos de la turba

en un ir a la contra de la niebla


saco la aguja que se enrosca en estos arbustos de huesos

y todo se vuelve diminuto todo parece rebosante.






Valor


Quién resiste al resplandor que amortaja el pecho

al adagio que excava el estómago

a la linaza carnívora que desabotona la complexión y te devuelve en residuo.


Quién se desdice del vacío

quién soporta la realidad que devora e infecta

quién se traga el vértigo que atraviesa el pómulo

quién se halla en su lengua y se desata florido

barrancoso y se exprime insectil

succionando su tuétano.


Quién sobrevive a la verdad.

Quién.







La poesía mata de hambre


La poesía mata de hambre dice mi padre

la poesía es un pan duro que te adelgaza incurable a la sobriedad

un catre que te vacía el aliento dejando un arrebol ceniza en tu oscuro pelambre.

Ya tengo hambre le digo

un hambre de hacha y de destierro un apetito de puñete y de barrotes

con la indumentaria clara de la humareda.

Abrázame y no me tuerzas los pómulos

mi chompa no está podrida mi cabeza no está enyesada

dame la estera de la noche y mira cómo sangro con cada letra

mira cómo la palabra me hace fibra

y zafio el ruido de los desbocados que azulan el río.

Me desmenuzo pero no me gaseo

soy la rama chueca que se expone al otoño

mi anatomía no es yerma como tu afecto

ya aprendí a vivir torcido con mi boquera ayunando

en las puertas del despojo

con mi repugnante camino de versos que me llevan al estupor de un caballo.

La poesía me mata y me prolonga

me arroja al mar me guarda silencio

es mi semen que ahuyenta la derrota del hombre

y se apodera del murmullo de la sed

la poesía es hambre

entiéndelo

ya estoy condenado padre.








                                      De: El tísico bolchevique (2016)





Ahuyente


Se ha ido por monedas

saltando la fuente con su caballo de dudas

y volvió prioritario en el turno de la zarza

se dio cuenta del despilfarro

de la energía con que el metal le daba en las piernas

el hombre se puso el uñero

su revolución de hígados en las navajas

para condenarse al cartucho azulado

a la tinta que el amor saliva

el amor precario ahuyente en los rincones

en el vientre viento de aquella lámpara

se aborda el poema carne del sustento

como el surco boca que inunda el rostro

los muslos son púlpito de toda la muerte

y grande su noche para ser libre

y grande su día para el entierro.









La rosa del pantano


Que difícil resulta identificarte en las semillas

después de la caricia de tu hierba y el afecto de tus dientes

en la víspera de tu boca donde quedo suspendido

y crezco torcido sobre la muerte

                             sobre la desalmada que agota mi esqueleto

             con su vaivén incalculable de migajas

fundo la carta sellada el mensaje de gata semejante a la enfermedad

me deja descompuesto entre los signos de sus ojos

me deja incendiado con palabras de ciervos sangrantes

                           ¿por qué el relámpago de mi fósil?

                 ¿por qué el azote de tu rostro y mis luces moribundas?

¿por qué tu camino en mi camino en tu lienzo en tu entraña donde me entierro?

pongo como ofrenda mi cabeza sobre sus pechos

mientras la sigue lamiendo como leona que ignora la lluvia.







Ojal


Pongo las manos sobre el reposo y recuerdo los días que huyen

                                                abandonan el pan se dejan la miga

entierran las semanas con la lengua frondosa de desierto

aso pensando carpintero de ira con mi verdad animal

es el número orgánico de su silencio ruido

es retratarse en los cerros en el burro de su zócalo

                                                es intentar arrancarse las púas

sin dejar que el cuervo ardiente devore mi instinto

me desgarro las sienes y ululo inhallable sobre las estrellas desbastadas

que me envuelven como hicieron sus muslos aliviando mis restos

pongo las manos sobre los párpados y siento mi cráneo rasgado

nutrido de escombros a base de golpes y caracolas enfermas

cuestionan mi lengua de chicha la garúa metralla

de cada hendidura de tiempo caviloso

esas mañanas de café aniquilado por colchón

mañanas de abrazos llantén

al límite de la tardanza y la hinchazón de médula

huyen con sus labios cántaro su pelo noctámbulo sus ojos de agravio

aclaro mi voz

                           me desaforo azulino

estrangulo mi nacionalidad de viento

                                                   y me perpetuo desfigurado a mi garganta.








Necedad


No sabe que la condición de funeral se halla en el hambre

en su cariño silencio de hierba

lejano a la sonrisa de este octubre sintético

en las calles los mendigos reclaman brazos sin panes

gorriones y tigres en el prójimo

y yo lloro por la tiniebla amasada en la ruma

por su incendio ausente de ronquidos

transcurre su lugar por mis amígdalas

por el traje desnudo de mi frente

por el pueblo alarido lleno de mar en sus párpados

no sabe de mi borrasca

                                   de mi masa nutrida de cuaderno

de su tinta viudez con el hombre ungido por establos

falta el flujo de su anarquía

ese flujo pulsador de faros sobre mi cuerpo

veo a la ancianía andar de tres en tres

en esta ciudad geriátrico de jóvenes que mugen

voy enhebrando extranjerismos para una nueva patria

y es que su silencio me hace cada vez más pobre.









                                                       De: Migrante (2017)




Grieta


La locura es un niño que duerme bajo el agua

el temblor fundido desobediente viento

hábito pulmonar de darse muralla casi

no queriendo grito de gallo martilleando allá

en ruptura de sangre al contrabajo

de habilidad geométrica para trepar campánulas

mediterráneo tus aerolitos llaman alimento

nube mar el compañero flotante que son madres y transmutan

todos juegan al engaño aunque estén ahogándose

no sé de poesía así la vida sea una palabra escalofrío

nadie

            sabequé

                    el dolor

           feroz

                   quiebra

como el habla           dedos      al

                                                          espasmo

refuljo ruido

                          bocaen

peces atraviesan

                               herida

                                           orificios cuerpos

                        en gargantas

                                                     de sal.







Aeropuerto  


Parte avión a la fuerza y su entusiasmo blanco

sujeto al asiento vuela en proporciones

dadas las circunstancias por expulsión a la carta

dobla el corazón sus ojos anónimos

palpitando la carne en la ventanilla su humanidad

a los ojos el pan le postergan el brote le quitan

modula el fuego en su indumentaria

sin paradero mural en los escombros las columnas

llanto familiar sin reposo

en un país de aguas quemantes

país semejante colonial al sopor genital de su aliento

ahí viaja un difunto asustado racial

sin sustento campiña de alambres

viaja por debajo los privilegios substancia

no quebranta riqueza y su poder de leche la piel

derecho dicen humano pateando pobre e incrustado

el hueso funeral del hospedaje

dale aerolínea en la patria bienestar del color

dobla el avión al continente que muere turbio los gritos.







Exilio


Madrugada láctea puesta en una mesa

y esa manera cetácea de mirar el continente

el hombre flexible en su pasturanza

lleva los óbolos designados a los cañones

hombre de caracolas calatas

estancia chorreante en el olor del tímpano

hombre pavimentado con puré de muelles

quién tuviera el rostro de géiseres en los ojos

quién fuera largamente árbol y refugio

túquepliegaselpulso en la piel de los catres

te achacan la sombra como si fuera tuya

hombre lenguaje de la historia

y ese atarse luminoso a tu espalda que detiene el derrumbe.








Rizoma


Decirles el pan como atributo del mediodía

azúcar morena sin refinar

pura y no blanca

donde la papa también migró

curvilíneo aquí

con sus raíces en la sangre del cholo como poema

decirles venimos rizoma al viento

espalda lumpen se encorva al sur como distancia

la tierra es subversión de ahí alimento

con su tecnología ancestral para el hambre

huayro llegaron sus ojos a estas chacras

urgente Arguedas deconstruye aún

chompita pétalo del sudor

tu voz extinta con el idioma no te dejas

linaje yerbita de lo criollo gris la duda integrarse

dónde lo negro su campiña la manta un desembarco

Europa sin huacas llena de soledades.









                                                           Inéditos



Ojos de papel


Se ha internado argentífera acuática

por el tragaluz ópalo del baldío

la carne avanza fecunda mientras nos nombramos

ser un omvre cambiar explosión bisonte

saliva sangre elástica clitoral el rasgo de las lenguas

nos nombramos de tierra y todo un lago nuestro espacio

ser un omvro hueso abierto la escucha

una sartén arroz cebollas batidas una estatua a sus huevos

a su valentía con el argumento de plantas aéreas

de nosotros la luz lucha descubrimiento la sed del agua

acá canto mientras desliza sus dientes de piel al sonido

canto y no sé si muere un violín o su boca me apunta la cien

ser un omvre y no ser un hombre

sólo la entidad esmerilada de un invierno

o la estratificación de las orquídeas

los cuerpos roca tendida de frutos ácidos forjados al sol

se ha internado una zampoña prímula para lindar en la palabra

el sólido aliento de vegetación su existencia.







Cuestiones previas


Qué lo anterior a la sangre

qué suceso al digerir la creencia

qué insomnio nos asesta tal viento de algas en variaciones

lentas pendientes del cuerpo devora cintura

acribillados a constelación de aquel cerebro

pálpito en esa calle raíces por los pliegues

del niño culpable de dios culpable del padre culpable de culpa

bajo milenario dominio de sus ojos cerrados


cuál ser luego de la palabra sencillez

regado a pedazos como moscas sobre el muerto

como el gusano en la garganta del miedo de llorar

delante te quiebra los dientes

dime el previo despertar al despertar

el desagüe después del desagüe

hombre invento de barro


qué lo sentimental

antes del amor sólo músculo

como si leer el iris sea labor de máquina

cuánto el daño

no sabemos la pregunta.









Giovanni Collazos nació en Lima el 24 de octubre de 1977 y reside en Madrid desde finales de 1999. Su primer poemario publicado fue “Contra la niebla” (Unaria ediciones, 2013), el segundo fue “El tísico bolchevique” (Ruleta Rusa ediciones, 2016), “Migrante” es su tercer poemario publicado (La Garúa editorial, 2017). Ha publicado también la plaquette “Landó blues” (Ultramarina ediciones, 2015). Poemas suyos han aparecido en cuatro antologías madrileñas y en la antología “Felina” (Editorial La Tuerca), en Puerto Rico, que reúne a escritores latinoamericanos. Ha colaborado con poemas en el libro “Pessoas, 28 heterónimos esperando a Fernando Pessoa (Karima editora, 2015) y “Tribu vs Trilce”, libro homenaje a “Trilce” de César Vallejo (Karima editora, 2017). También ha colaborado en varias revistas literarias de España, Perú, Chile, México, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, Portugal, Francia, Venezuela y EEUU. Ha sido participe del V encuentro de escritores de La Feria Internacional del Libro de La Habana - Cuba (2015).


Escrito por

Willy Gómez Migliaro

WILLY GÓMEZ MIGLIARO (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y corrector de estilo


Publicado en

Poesía

Poesía en lengua española