la mafia se reacomoda

Poemas de Valeria Sandi

Publicado: 2018-07-24

Angélica Valeria Sandi Peña (1991, Santa Cruz, Bolivia) Gestora cultural y abogada. Autora de los poemarios “ambidiestros” (2014), junto a Quincho Terrazas. En el (2016) nace el poemario “La luna lleva sal” de ediciones Jota de Nelson Jaliri (Potosí). Participó en el libro de poesía y cuento breve “El tiempo está después” Uruguay por editorial El Rumbo (2016), fue seleccionada en el libro artesanal “Ilusión Liquida- Ediciones Jota” (2016), fue re editada con su poemario “La luna lleva sal” en el por Chanchito ediciones (2018), forma parte de la antología de poesía hispanoamericana “Abril en los árboles” Ángeles del Papel Editores, Perú (2018). Ha participado en diversos festivales y lecturas entre ellos en el encuentro internacional de poesía en la ciudad de los anillos en Santa Cruz (2015 al 2018), en la semana internacional de la poesía en Santa Cruz (2017-2018), en el encuentro multidisciplinario del proyecto Posh 2017 (México), en el festival internacional de poesía Enero en la palabra 2018 (Perú), Festival de poesía en las escuelas 2018 (Chile). Y fue colaboradora en revistas de poesía y ensayos a nivel nacional y fuera del país como en México, España, Venezuela y Colombia. Forma parte del taller permanente poetangas dirigido por el poeta Gustavo Cárdenas. 



Arte poética


Hay silencios

tejiéndose entre mis dedos

mientras yemas

de sangre caliente

mueven en ondas

mis sueños.

Otras veces

se desborda la hoja

picada en llantos

ahogada está la tinta.

Cuando hay ojos luminosos

extendidos pájaros blancos

escriben en su espalda mejores días

Y cuando

el viento resuena las hojas

se desgrana el vientre de la vida

va dejando de palpitar la tierra

hay caravanas nocturnas

me encierran en sahumerios

envolviendo mis letras

sobre alas de alquitrán.



Geografía de los pasos


                                                        ¡Qué lejos te hallas ya, paraíso aromático,

                                                        Donde bajo los cielos, todo es amor y risas!

                                                                           CHARLES BAUDELAIRE


Viva está la fuerza

de los que aún navegan

y van curando

sus sueños mutados.

Viva los que aún tienen brazos

que despliegan sus alfombras enrolladas.


Quiero reconciliarme con los sueños,

                  que los matorrales

no detengan las incertezas de mis pasos.

           Quiero vaciar mis pensamientos

Desollar todos los sollozos que no me pertenecen.

Vendimia, vendimia

quiero recolectar la fuerza

de los que han conocido el fracaso

y viven.


Quiero aprender a lavarme el rostro

junto a las personas

que han empeñado sus ojos

a la muerte.


En los periódicos

se ven fotografías quemadas

Y no alcanza ya la garganta

cuando todas son palabras líquidas

ecos que caminan de noche

con rumbo al mediterráneo

para desembocar las últimas lagrimas

antes del naufragio.



Luna

 

La luna herida

me tocó el rostro

ésta noche

sabe de mis ojos

sin sueños


Ella tampoco duerme

alumbra los autos perdidos

aúlla junto a los animales

de la noche.


Su mirada

acompaña los cartones

de las avenidas

que no abrigan los sueños

de los habitantes de la noche.


La luna

quiere sus noches blancas

por eso no duerme

ella alumbra

las penas

de los que no podemos soñar.



La vela


Es de noche

cuando

la carne oscurece

y el incienso

lleva en su humo

el olor

de lágrimas

por toda la casa.


Colgada

la mañana

el sueño

se ausenta


Partidas mis uñas

crujen maderas.

Mojadas están

          mis manos

para encender la vela.


A la orilla

          cae el cuerpo

entra

el desvelo.


Salado retorno

del incienso

a mi almohada

Tiene tapiz

de sombra

mi pared

               Y a éste cuarto

sólo

llega la noche.



Frascos de tiempo 


                                                                   Para mis días pido,

                                                                   Señor de los naufragios,

                                                                   no agua para la sed, sino la sed,

                                                                   no sueños

                                                                   sino ganas de soñar .

                                                                                     (Piedad Bonnett)


Hay

quiénes derramamos nuestra sed

junto al primer sol, que ahora

                        es sólo

una sombra redonda, golpeada en la pared

dejando de germinar días.


Y en la tarde

somos el caldo

del que bebe

cada día la vida

y a cambio, nos devuelve

nuestros restos desperdigados

en frascos de tiempo sin memoria.


Miro arriba

y los cargados algodones azules

van derramando lágrimas

sobre esta tierra árida

con habitantes de polvo.


Está húmeda la noche

desde que el lago

carga dentro suyo

                    todos los huesos

                    de sus habitantes extinguidos.

Y yo

no soy más que la represa

de estos ojos

Que ya no sueñan ríos



Búsqueda


Cavar la distancia

hacer sangrar las uñas

abriendo la tierra

Hasta dar con tus pies.


Mi memoria

en coágulos

cobija los restos

de tu cuerpo.


Me absorbes

       los sueños

En cada pestañeo

implacables tus ojos

Retornan.


Sigo cavando

la tierra no duerme

en mis noches.


    Ya sin uñas.

Te sigo buscando

pues no hay derrota

en la tierra de las palabras

cuando tu voz

      está dentro.





Escrito por

Willy Gómez Migliaro

WILLY GÓMEZ MIGLIARO (Lima, 1968) Poeta, profesor de literatura y corrector de estilo


Publicado en

Poesía

Poesía en lengua española